tabloa
Volver al blog
Tecnología

Cómo elegir un software POS para tu restaurante: 10 preguntas antes de pagar

Antes de pagar un software POS para tu restaurante o bar, hazle estas 10 preguntas: costo real, comandas, caja, inventario, DIAN, soporte y datos.

Por Equipo Tabloa11 min de lectura

Elegir el software POS de un restaurante parece una decisión de precio: se comparan tres planes, se mira cuál cuesta menos y listo. El problema es que la mensualidad casi nunca es lo más caro. Lo caro es descubrir, tres meses después, que las comandas no llegan bien a la cocina, que la caja sigue sin cuadrar o que cambiarse de sistema significa volver a cargar toda la carta y reentrenar al equipo.

Las demos no ayudan mucho a evitarlo. Todas se ven bien porque muestran el camino feliz: un pedido sencillo, un pago en efectivo, un reporte limpio. Tu operación no es así. Tiene mesas que piden en tandas, cuentas que se dividen entre cinco, domicilios que salen justo cuando el salón se llena y un cierre de caja a las once de la noche.

Esta guía reúne las diez preguntas que conviene hacerle a cualquier proveedor antes de pagar, y cómo comprobar las respuestas durante la prueba gratis.

Antes de ver demos, escribe cómo funciona tu turno

Una comparación sirve si sabes contra qué estás comparando. Antes de hablar con proveedores, dedica veinte minutos a escribir cómo opera tu negocio en un día normal:

  • Cómo entran los pedidos: en mesa, en barra, para llevar, a domicilio, o todos a la vez.
  • Quién prepara qué: cocina, barra, parrilla, postres. Cada estación es un lugar donde una comanda se puede perder.
  • Cómo te pagan: efectivo, tarjeta, transferencia, Nequi, cuentas divididas, fiado.
  • Cuántas personas lo van a usar: meseros, cajeros, cocina y administración, y desde qué equipos.
  • Qué te quita el sueño hoy: la caja, el inventario, los domicilios o no saber si el mes dejó ganancia.

Con esa hoja en la mano, las preguntas de abajo dejan de ser genéricas: cada respuesta del proveedor la puedes contrastar con tu operación real.

1. ¿Cuánto cuesta de verdad, al mes y al año?

El precio del plan es el punto de partida, no el total. Pide que te expliquen por escrito todo lo que se suma:

  • Módulos que se cobran aparte, como inventario, domicilios, varias sedes o reportes avanzados.
  • Cargos por pedido o comisiones por transacción. Si el sistema cobra un porcentaje de cada venta, el costo crece justo cuando al negocio le va bien.
  • Usuarios o equipos adicionales. Un plan barato con dos usuarios se vuelve caro el día que contratas otro mesero.
  • Documentos electrónicos. Algunos planes incluyen una cantidad al mes y cobran paquetes por encima de ella.
  • Hardware obligatorio, y si tienes que comprárselo a ellos.
  • Permanencia mínima, y qué pasa si cancelas antes.

Con esas respuestas puedes hacer la cuenta que importa: cuánto pagarías en un año con tu cantidad real de usuarios, sedes y ventas.

2. ¿El pedido llega solo a la cocina y a la barra?

Aquí se juega buena parte del servicio. Lo que buscas es que el mesero tome el pedido —en un celular, una tablet o la caja— y que la comanda llegue a la estación que corresponde sin que nadie la lleve ni la dicte.

Pregunta en concreto:

  • Si un mismo pedido tiene comida y bebidas, ¿cada parte se imprime en su estación?
  • ¿Los modificadores, como el término de la carne o "sin cebolla", salen escritos en la comanda?
  • Si el mesero agrega algo a una mesa que ya pidió, ¿la cocina recibe sólo lo nuevo o vuelve a recibir todo?
  • ¿Se pueden probar las rutas de impresión antes de abrir?

Un pedido dictado de memoria es un pedido que, tarde o temprano, sale mal.

3. ¿Cómo cierra la caja?

Si alguna vez cerraste y no cuadró, sabes que el problema rara vez es la suma. Es lo que el sistema no registró. Por eso conviene preguntar cómo funciona el cierre, paso a paso:

  • ¿Permite arqueo ciego? Es decir, que el cajero cuente el efectivo sin ver cuánto debería haber. Si lo ve, deja de contar y empieza a buscar un número.
  • ¿Cuadra cada método de pago por separado? Efectivo, tarjeta y transferencia no deberían compararse contra un único total del día.
  • ¿Las anulaciones quedan con responsable y hora? Una anulación sin rastro es un agujero del tamaño de la cuenta anulada.
  • ¿Registra los retiros y la base? El dinero que sale para pagarle a un proveedor tiene que restar en el arqueo, no aparecer como faltante.

Sobre esto escribimos más a fondo en por qué tu caja no cuadra.

4. ¿Separa las propinas y los domicilios de tus ventas?

La propina es del equipo y la tarifa de entrega suele ser del domiciliario. Las dos pasan por tu caja, pero ninguna es venta tuya. Si el sistema las mezcla con el consumo, tus ventas se ven infladas, tus reportes mienten un poco y el cierre se vuelve una discusión.

Pregunta si cada una aparece en su propio bloque al cerrar el turno: cuánto se cobró y cuánto se entregó.

5. ¿Controla el inventario con recetas o sólo cuenta productos?

Muchos sistemas llevan el inventario de lo que se vende tal cual: sale una cerveza, se descuenta una cerveza. Eso sirve para las bebidas, pero no para la cocina. Una hamburguesa no es un producto: es pan, carne, queso y salsas en cantidades exactas.

Lo que necesitas saber es:

  • ¿Puedes crear recetas y que cada venta descuente sus insumos?
  • ¿Te muestra el costo y el margen de cada plato con los precios de compra actuales?
  • ¿Permite hacer conteos físicos y compararlos contra el inventario teórico?
  • ¿Avisa cuando un insumo está por agotarse?

Sin recetas, el inventario de la cocina se vuelve una estimación, y la merma se esconde detrás de un "se gastó más de lo normal".

6. ¿Funciona con los equipos que ya tienes?

Un buen software para restaurante no debería obligarte a cambiarlo todo. Pregunta si funciona desde el navegador en celulares, tablets y computadores, y qué impresoras térmicas son compatibles.

Pregunta también, sin rodeos, qué pasa si se cae el internet. La mayoría de los sistemas en la nube necesitan conexión para registrar ventas y sincronizar. Eso no es una mala noticia si lo sabes de antemano: una conexión de respaldo para la caja cuesta mucho menos que un turno detenido. Lo malo es enterarse un viernes a las nueve de la noche.

7. ¿Cómo resuelve la facturación electrónica?

Si tu negocio está obligado a facturar electrónicamente ante la DIAN, esta pregunta no es opcional. Pide que te expliquen:

  • Si el sistema emite la factura electrónica y el documento equivalente electrónico, el que reemplazó al tiquete POS de papel.
  • Si los documentos están incluidos en el plan o se compran por paquetes, y cuánto cuesta cada paquete.
  • Qué pasa cuando la DIAN rechaza un documento: quién lo revisa, cómo se corrige y en cuánto tiempo.
  • Qué información fiscal necesitas tener lista para activarla.

No firmes nada sin entender esta parte. Es de las que no se pueden improvisar.

8. ¿Puedes decidir quién hace qué?

En un negocio con varias personas, no todos deberían poder hacer todo. Pregunta si puedes definir roles y permisos: quién puede anular, quién aplica descuentos, quién ve las ventas del día y quién sólo toma pedidos.

Los permisos no son desconfianza. Son la forma de que, cuando algo no cuadre, haya un nombre al lado de cada movimiento.

9. ¿Te ayudan a arrancar y responden cuando más lo necesitas?

Cambiar de sistema da pereza por una razón concreta: hay que cargar la carta, los precios, los modificadores y los usuarios. Pregunta si te ayudan con la configuración y la migración, si eso tiene costo y cuánto se demora.

Y pregunta por el soporte pensando en el horario de tu negocio. Un restaurante tiene sus problemas los viernes en la noche y los domingos al mediodía. Un soporte que sólo responde correos en horario de oficina no está pensado para ti. Averigua por qué canales atienden —WhatsApp, llamada, videollamada— y en cuánto tiempo.

10. ¿Tus datos son tuyos?

Tus ventas, tus clientes y tu carta son información de tu negocio. Antes de empezar, aclara:

  • Si puedes exportar las ventas y los clientes cuando quieras, en un formato que puedas abrir.
  • Qué pasa con tu información si cancelas: cuánto tiempo la guardan y cuándo la borran.
  • Si te puedes ir sin penalidades.

Un proveedor que confía en su producto no necesita retenerte con tus propios datos.

Cómo hacer una prueba gratis que sí sirva

Casi todos los sistemas ofrecen una prueba, y la mayoría de los negocios la desaprovecha: crean la cuenta, miran las pantallas y la dejan vencer. Para que la prueba responda las preguntas de arriba, úsala como si ya fuera tu sistema:

  1. Carga tu carta real, con modificadores y precios, no un menú de ejemplo.
  2. Configura tus estaciones e imprime una comanda de prueba en la cocina y otra en la barra.
  3. Atiende un turno de verdad, aunque sea uno tranquilo, con tu equipo tomando los pedidos.
  4. Divide una cuenta entre varias personas y cóbrala con dos métodos de pago distintos.
  5. Cierra la caja con arqueo ciego y revisa el reporte del turno al día siguiente.
  6. Pídele algo al soporte en un horario incómodo y mide cuánto tardan en responder.

Si el sistema aguanta un turno real con tu equipo, aguanta el resto. Si no, mejor saberlo en la prueba que en el tercer mes.

Señales de alerta

Algunas respuestas deberían hacerte dudar, por buena que sea la demo:

  • No te dicen el precio hasta después de una llamada comercial.
  • Hay permanencia mínima o penalidades por cancelar.
  • Cobran un porcentaje de cada venta o de cada pedido.
  • El hardware es obligatorio y sólo lo venden ellos.
  • No puedes exportar tus datos, o hay que pagar para hacerlo.
  • El soporte es sólo por correo y en horario de oficina.

Cómo respondemos estas preguntas en Tabloa

Hacemos software POS para restaurantes y bares, así que no somos imparciales. Por eso, en lugar de decirte que somos la mejor opción, te dejamos nuestras respuestas a las mismas diez preguntas, con lo que hacemos y también con lo que no. Compáralas con las de cualquier otro proveedor:

  1. Costo: un precio fijo por plan, desde $39.900 COP al mes, publicado en nuestra página de precios. No cobramos comisiones por venta ni cargos por pedido, soporte, configuración, propinas o domicilios, y no hay permanencia mínima ni hardware obligatorio.
  2. Comandas: el mesero toma el pedido en el celular y la comanda se imprime sola en cocina y en barra, cada estación con sus productos, modificadores y notas. Puedes probar cada ruta de impresión antes de abrir. Así funcionan los pedidos y las comandas.
  3. Caja: arqueo ciego, cuadre por método de pago, retiros y base registrados, y cada anulación con responsable y hora.
  4. Propinas y domicilios: quedan fuera de tus ventas y aparecen en su propio bloque al cerrar el turno, con lo cobrado y lo entregado.
  5. Inventario: con recetas, cada venta puede descontar sus insumos y ves el costo y el margen de cada plato. Las recetas y el costeo están en los planes Profesional y Avanzado; el Esencial trae inventario básico. Más sobre el control de inventario.
  6. Equipos: funciona en el navegador del celular, la tablet o el computador que ya tienes, con impresoras térmicas compatibles. Es un servicio en línea: no prometemos registrar ventas sin internet, así que te recomendamos una conexión de respaldo para la caja.
  7. Facturación electrónica: por ahora, el plan Profesional incluye 50 documentos electrónicos al mes y el Avanzado 100; el Esencial no los incluye, y hay paquetes adicionales. Tú eres el emisor ante la DIAN; nosotros ponemos el software y la conexión con un proveedor tecnológico autorizado.
  8. Permisos: defines quién anula, quién aplica descuentos, quién ve las ventas y quién sólo toma pedidos.
  9. Arranque y soporte: te ayudamos gratis a configurar y migrar tu información, y puedes importar tu carta con inteligencia artificial desde el archivo o la foto que ya tienes. El soporte es por WhatsApp y videollamada.
  10. Datos: exportas tus ventas y tus clientes cuando quieras. Si cancelas, conservamos tus datos para que puedas volver o llevártelos, y los eliminamos si nos lo pides.

Elige por cómo cierra tu turno, no por la demo

El mejor software POS para tu restaurante no es el que tiene más funciones en la lista. Es el que hace bien lo que tu operación repite todos los días: tomar el pedido, llevarlo a la estación correcta, cobrarlo y cerrar la caja sin sorpresas.

Lleva tu hoja de operación, haz las diez preguntas y prueba con un turno real. Si quieres hacer esa prueba con Tabloa, son 14 días gratis, sin tarjeta, y alcanzan para el turno completo que describimos arriba. Y si te queda alguna duda, en el centro de respuestas contestamos las más frecuentes sin que tengas que agendar una llamada.

Pon en práctica lo que leíste.

Crea tu cuenta gratis y prueba Tabloa durante 14 días, sin tarjeta.

Crear cuenta gratis